OPORTUNIDAD

Por Max Heindel, Rays Noviembre 1.915

Con frecuencia uno escucha que alguien que se considera “arruinado”, dice: “Bueno, una vez tuve mi oportunidad y la perdí”. No hay mayor falacia que la idea de que “la oportunidad golpea solo una vez a la puerta de un hombre”; y aquellos que estudian Astrología deben ser particularmente conscientes de este hecho. Incluso si no hay otra ayuda en un horóscopo, Júpiter recorre los doce signos una vez cada once años, y durante ese tiempo se reunirá y hará buenos aspectos con cada planeta de nuestro horóscopo.

Además, todos los años, las lunaciones aparecen para fructificar al menos algunos de los aspectos de su horóscopo y brindan a su vida posibilidades de mejorar su condición. Estas influencias duran solo un mes; pero, sin embargo, son factores potentes para fertilizar la semilla de la oportunidad para que pueda dar frutos en su vida.

Si se produce un mal aspecto en su horóscopo en relación con cualquiera de los planetas buenos, o si se activan algunos de los aspectos positivos de su nacimiento, ésta influencia durará todo un año y le brindará muchas oportunidades. Todo lo que se necesita es estar despierto y aprovechar las oportunidades que se presentan, ya que es como una semilla: a menos que la plante en el suelo y la cultive, no crecerá.

¡Así que deja de quejarte!  Presta atención a lo bueno de tu horóscopo y haz el mejor uso de él. Estás obligado a triunfar.

Aquí hay un buen poema sobre “Oportunidad” de Walter Malone.

Mal me hacen los que dicen que no volveré,

Cuando antes llamé a tú puerta y no te encontré;

Pues todos los días permanezco ante esa puerta,

Y te pido que te levantes para luchar y ganar.

No llores por las preciadas oportunidades del pasado;

No llores por las menguantes edades de oro;

Todas las noches quemo los registros del día;

Al amanecer cada alma vuelve a nacer.

Ríe como un niño ante los esplendores ya vividos,

Sé ciego, sordo y mudo ante los gozos desvanecidos;

Mis juicios sellan el muerto pasado con sus muertos,

Pero nunca frenan un momento aún por llegar.

Aunque el fango sea profundo, no retuerzas tus manos y llora.

Presto mi brazo a todos los que dicen: “Yo puedo”

Ningún avergonzado desgraciado se hundió jamás tan profundamente.

Pero podría levantarse y volver a ser un hombre.

       Traducido por equipo de Voluntarios