Vacunas y Razas

Creo que las opiniones consistentes, fundamentadas y respetuosas, como las expresadas en las últimas lecturas que he revisado, son, como siempre deberían ser, las que deben pronunciarse sobre las enseñanzas ocultas de la Fraternidad Rosacruz y los hechos científicos que a veces son discutidos en los grupos. Actitudes mentales en las que, como seres nacidos de la divinidad que somos, generarán sinergia y creación o transformación, a través de la investigación y el interrogatorio, siempre proactivos, que nos llevarán hacia lo que es bueno y verdadero, más cerca de lo que sabemos o hacemos o no sabemos; o de lo que sabemos parcialmente y podemos mejorar. Y, de hecho, así es como los postulados y las leyes que nacen del conocimiento generado por la mente y la inteligencia tienen su terreno fértil, ya sea por pura reflexión y/o por ensayo y error, ya sea en laboratorios de experimentación, construidos artificialmente, y, o tal vez en entornos naturales, como la madre Gaia y su hábitat organizado, que son los cuatro reinos de la naturaleza.

La ciencia, como tal, se clasifica, en términos generales como formal, fáctica y natural, según ciertos autores. Y la medicina se enmarca dentro de las ciencias naturales. Su objetivo es y debe ser estudiar a fondo las enfermedades que afectan a los humanos y procesar formas de prevenirlas y las formas de tratamiento para curarlas. Por lo tanto, las vacunas son, en mi opinión, y en el concepto más general, un instrumento o vehículo para la inoculación de antígenos en el organismo vivo que, bien utilizado, puede producir la generación y el desarrollo de anticuerpos que causan una reacción inmune a una enfermedad específica.

El uso de vacunas en la práctica médica en todo el mundo siempre ha despertado cierta resistencia debido a las distorsiones y aplicaciones erróneas y convenientemente interesadas que han ocurrido en su historia en nombre de la defensa de la salud. Las discusiones que surgieron sobre este tema en el grupo de WhatsApp de la Familia Internacional Rosacruz y lo que leemos en la literatura de la Fraternidad Rosacruz, hasta lo que sé, me han motivado a leer las referencias que hay al respecto. Me parece que Max Heindel se refiere a este tema en solo dos ocasiones y en ambos casos repite el mismo argumento, casi exactamente. Él nunca estuvo en contra de la administración de vacunas como tal y definitivamente, sino más bien en su uso indiscriminado e innecesario y, sobre todo, porque este proceso genera sufrimiento en los animales que se utilizan para la investigación, experimentación y posterior elaboración de las vacunas. Y su argumento principal va por el lado del análisis oculto y esotérico de las consecuencias que generan estos procesos. Evidencia a la vista.

Leemos en los libros Filosofía Rosacruz en Preguntas y Respuestas, Volumen I.

¿CUÁL ES EL EFECTO DE LA VACUNACIÓN DESDE EL PUNTO DE VISTA OCULTO?

RESPUESTA: Los bacteriólogos han descubierto que muchas enfermedades son causadas por microorganismos que invaden nuestro cuerpo, y también que cuando este ejército invasor comienza a crear una perturbación, el cuerpo comienza a fabricar gérmenes de naturaleza opuesta o una sustancia que envenena a los invasores. Se trata entonces de cuáles son los más fuertes, los invasores o los defensores. Si los microbios defensores son más numerosos que los invasores o si el veneno que es nocivo para los invasores se fabrica en cantidades suficientes, el paciente se recupera. Si los defensores son vencidos o el cuerpo no puede fabricar una cantidad suficiente del suero necesario para envenenar a los invasores, el paciente sucumbe a la enfermedad. Se descubrió además que cuando cierta persona se ha recuperado exitosamente de una enfermedad específica, es inmune a los renovados ataques de esa enfermedad por la razón de que tiene en su cuerpo el suero que es la muerte de los gérmenes que causan la enfermedad que tuvo, una vez superada.

De los hechos anteriores se sacaron ciertas conclusiones:

(1) Si se inocula a una persona sana con algunos de los gérmenes de una determinada enfermedad, la contraerá de forma leve. Entonces podrá desarrollar el suero salvador y, por lo tanto, se volverá inmune a esa enfermedad en el futuro.

ESA ES LA FILOSOFÍA DE LA VACUNACIÓN COMO MEDIO DE PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES.

(2) Cuando una persona ha contraído una enfermedad y no puede fabricar una cantidad suficiente del suero que destruirá los microorganismos invasores, su vida puede salvarse mediante la inoculación con el suero obtenido de otro que se ha vuelto inmune.

Como no es fácil obtener tales antitoxinas o cultivos de seres humanos, estos cultivos de gérmenes y venenos se han obtenido de animales, y se ha escrito mucho a favor y en contra del uso de tales métodos para combatir enfermedades. Sobre esto no estamos aquí interesados; el investigador pregunta por el punto de vista oculto, que va más allá de las preguntas en cuestión, vistas desde el lado material de la vida. Indudablemente, hay casos en que la enfermedad se ha evitado mediante la vacunación y casos en que se ha evitado la muerte mediante el uso de antitoxinas; también hay casos en los que la vacunación y la antitoxina han generado la muerte para la que fueron diseñados prevenir, pero eso está fuera de discusión. Desde el punto de vista oculto, la vacunación y el empleo de las antitoxinas OBTENIDAS SEGÚN

LOS MEDIOS CORRIENTES EN LOS INSTITUTOS BACTERIOLÓGICOS es deplorable. Estos métodos funcionan mal en los animales indefensos y ENVENENAN EL CUERPO HUMANO, lo que dificulta al Ego usar su instrumento.

Si estudiamos la química de nuestros alimentos, descubriremos que la naturaleza ha proporcionado toda la medicina necesaria, y si comemos bien, seremos inmunes a la enfermedad sin la vacunación.”

En condiciones normales de salud, el cuerpo especializa una cantidad mucho mayor de energía solar de la que puede utilizar. El excedente se irradia desde toda la superficie del cuerpo con gran fuerza y evita la entrada de microorganismos que carecen de la fuerza para luchar contra esta corriente exterior, ¡más aún! mediante el mismo principio que un extractor recoge partículas de polvo en una habitación y las arrojará hacia afuera, este fluido vital limpia el cuerpo de materia hostil, incluidos los gérmenes peligrosos. No debe sorprendernos que esta fuerza sea inteligente y capaz de seleccionar los materiales que deben eliminarse, dejando los beneficiosos y útiles. Los científicos reconocen este hecho de ósmosis selectiva. Saben que, si bien un tamiz permitirá que pase cualquier partícula de materia que sea más pequeña que la malla del tamiz, los riñones, por ejemplo, mantendrá ciertos fluidos de uso para el cuerpo, mientras permite que pasen los productos de desecho. De manera similar, el fluido vital hace una distinción, elimina el cuerpo de los venenos e impurezas generados en el interior y repele productos similares desde el exterior.

Esta emanación ha sido llamada rayos N, o fluido ódico, por científicos que la han descubierto por medio de reactivos químicos que la hacen luminosa. Durante el proceso de digestión, es más débil, por lo que se requiere una cantidad adicional de energía solar para usarla dentro del cuerpo en el metabolismo de los alimentos; es el factor cementante en la asimilación. Cuanto más abundantemente hayamos comido, mayor es la cantidad de fluido vital gastado DENTRO DEL CUERPO y más débil es la corriente de eliminación eliminativa y protectora. En consecuencia, estamos en el mayor peligro de una invasión de un ejército de microorganismos hostiles cuando nos hemos atiborrado.

Por otro lado, si comemos con moderación y elegimos los alimentos que son más fáciles de digerir, la disminución de la corriente vital protectora se reducirá al mínimo correspondientemente y nuestra inmunidad contra la enfermedad mejorará mucho sin la necesidad de envenenar nuestro cuerpo con la vacuna. (*)

(*) Debo señalar que, al revisar la traducción al español de las partes copiadas aquí del libro mencionado encontré que hay imprecisiones que, en mi opinión, son importantes de corregir. Lo que he copiado aquí refleja esta observación. Además, lo resaltado en negritas es mío.

Similares argumentos se esgrimen en Principios Ocultos de la Curación y la Salud, CAPÍTULO XVIII, LOS PROCEDIMIENTOS CURATIVOS QUE DEBEN USARSE, en la sección “Vacunación y antitoxinas”.

En la actualidad, todavía se discute cuán necesarias son las vacunas para la inmunización o tratamiento de ciertas enfermedades, por las consecuencias que pueden traer, verbigracia, muchos casos de autismo, la conexión de la vacunación del AAVP contra el PVH (Papiloma Virus Humano) en niñas y jovencitas y, por ejemplo, ciertas paraplejias atribuidas a su aplicación, pero es evidente que, gracias a estos procesos normados de vacunación, muchas de ellas casi han desaparecido del planeta. Por ejemplo, la difteria, la varicela, paperas, rotavirus, sarampión, tosferina, polio, rubeola y otras con menor incidencia positiva en su atenuación, como la enfermedad neumocócica, hepatitis A y B, tétanos etc., etc.

Está claro, entonces, que Max Heindel objeta la crueldad y el daño a animales en general y en la experimentación en favor de las ciencias en general y que ese sufrimiento envenena el cuerpo del humano receptor de las vacunas así obtenidas. Él puede haber dado una interpretación algo sesgada o personal en alguna parte de sus escritos, o errores involuntarios como la confusión de la similitud entre los inexistentes (según la ciencia) rayos N, -Blondlot- y el fluido ódico descrito por Carl Reichenbach, descubrimientos de diferentes fechas y ahora estudiado y aplicado este último por la Sintergética (Dr. Jorge Carvajal, Colombia) y otras corrientes de la medicina alternativa. Asuntos menores como éste y sobre todo cuando se pueden emitir juicios interpretativos de lo que se ha observado en los mundos espirituales. Así él lo confiesa en su libro magno, y dice que lo contrario, la infalibilidad, sería admirable que no haya ocurrido con mayor frecuencia. Pero, al igual que nosotros, sus estudiante y discípulos, que somos hijos del fuego, herederos del linaje de Caín, esto no impidió que estuviese en favor del progreso científico y del cuestionamiento constructivo. Y de esta aserción hay muchísimas citas y expresiones en la abundante literatura heindeliana.

No obstante, actualmente es muy deplorable saber cómo se engaña a los incautos, especialmente cuando de grande sumas de dinero o cuotas de poder se trata. Si no, analícese lo que está ocurriendo en estos días respecto a la llamada pandemia ocasionada por el COVID-19 y tantos bulos y desencuentros con la razón y la verdad.

De todas maneras, sí es deseable que nosotros estudiantes respetemos y seamos más prudentes y humildes en emitir juicios sentenciosos y opuestos acerca de postulados fundamentales, primordiales de la Filosofía Rosacruz, como aquellos que explican la evolución de la vida, de la conciencia y de la forma, en términos universales, la Obra de la evolución de la Tierra y el desarrollo futuro del hombre. Estas son investigaciones de los HHMM en la Memoria de la Naturaleza transmitidas por uno de ellos a Max Heindel.

Se nos enseña que, “El espíritu descendió de los mundos superiores durante la involución, y por acción concurrente los cuerpos se elevaron en el mismo período. El encuentro de estas dos corrientes en el foco o mente es lo que marca el punto en el que nace el individuo, el ser humano, el Ego; cuando el Espíritu toma posesión de sus vehículos*. Y, se establece que, luego de la separación de los sexos, y la construcción del cerebro,” cuando se desarrolló la sangre roja -en la última parte de la Época Lemúrica- el cuerpo se enderezó, y entonces pudo el Ego penetrar dentro de su cuerpo y gobernarlo”.

Las afirmaciones que siguen son importantes y requieren reflexionar respecto al por qué y lo menos importante de las diferencias raciales en los seres humanos: “Pero el entrar en el cuerpo no es ni el fin ni el objeto de la evolución. Es, sencillamente, un medio para que el Ego pueda expresarse mejor a través de su instrumento, para que pueda manifestarse en el Mundo Físico. Con ese fin debe construir los órganos de los sentidos, la laringe y, sobre todo, el cerebro, perfeccionándolos después”

El autor reitera el origen sobrenatural y sólido de estas verdades en los párrafos siguiente y nos previene de su interpretación de las enseñanzas de la Sabiduría Occidental, al afirmar en el capítulo de “Las Razas y sus Guías que:

“Antes de considerar en detalle la evolución de los lémures puede ser bueno hacer una encuesta general de las razas y sus Guías.

Algunas obras muy estimables sobre Ocultismo, que han traído al público las enseñanzas de la Sabiduría Oriental, contienen, sin embargo, ciertos errores, debido a haber interpretado mal las enseñanzas los que tuvieron la felicidad de recibirlas.”, _ y luego anota que “Todos los libros no escritos directamente por los Hermanos Mayores están sujetos a tales errores. Considerando las muchas y extremadas complicaciones del asunto, lo maravilloso no es que se cometan errores, sino que se cometan con tan poca frecuencia. Por lo tanto, el autor no tiene la menor intención de criticar, reconociendo que más numerosos y más graves errores pueden haberse deslizado en esta obra, debido a su concepción errónea de la enseñanza. Simplemente, indica el autor en los siguientes párrafos lo que ha recibido, lo que muestra cómo pueden conciliarse las diferentes (y aparentemente contradictorias) enseñanzas, de obras tan valiosas como La Doctrina Secreta, de H. P. Blavatsky, y El Buddhismo Esotérico, de A. P. Sinnett.

Esa parte de la evolución humana que debe ser realizada durante la jornada actual de la oleada de vida en nuestra Tierra puede dividirse en siete grandes estados o Épocas; pero en realidad no puede llamárselas propiamente razas. Nada a lo que propiamente pueda aplicarse ese nombre apareció hasta el final de la Época Lemúrica. Desde aquel entonces, diferentes razas se sucedieron las unas a las otras a través de las Épocas Atlante y Aria, y se extenderán ligeramente en la gran Sexta Época.

El número total de razas -pasadas, presentes y futuras- en nuestro esquema evolutivo, es dieciséis: Una al final de la Época Lemúrica, siete durante la Época Atlante, siete más en nuestra actual Época Aria, y otra más al comenzar la Sexta Época. Después de ella no habrá nada que pueda denominarse propiamente raza.

Las razas no han existido en los períodos que han precedido al Período Terrestre y no existirán tampoco en los períodos subsiguientes. Únicamente aquí, en el nadir de la materialidad, pueden existir tan grandes diferencias entre hombre y hombre como para producir distinciones de razas.

Finalmente, creo importante señalar que lo que M. Heindel describe en los párrafos anteriores, son hechos consecuentes de un Plan Divino creacionista evolutivo y de los que él ni nadie pueden objetar o cambiar, como se colige de alguna observación anterior, pues “las razas no son sino rasgos evanescentes de la evolución”. La ciencia contemporánea, con todos su adelantos e investigaciones, todavía es incapaz de vislumbrar, ni nosotros de juzgar, desde nuestra personalidad, aunque a muchos les desagrade, la belleza, perfección y trascendencia de la Gran Obra.

Jose Mejia

18 de julio, 2020