La Necesidad de Extender Las Enseñanzas

Releyendo la lección mensual que acompaña a esta carta versando sobre el resultado de investigaciones hechas algún tiempo atrás, me sorprendió de nuevo y con mayor fuerza el hecho de la existencia de las temibles condiciones que pesan sobre nosotros. Cuando actualmente los horrores de la gran guerra añaden cifras sin precedentes al número de los que pasan del mundo presente a los, reinos invisibles bajo condiciones horripilantes, parece apropiado un esfuerzo extraordinario para compensar el mal o limitarlo en lo posible.

La Fraternidad Rosacruz es solamente una gota de agua en el océano de la humanidad, pero si hacemos nuestra parte de trabajo nos ha de proporcionar una mayor oportunidad para el servicio.

No hay ningún remedio para las presentes condiciones igual que un conocimiento de la continuidad de la vida y del hecho de que periódicamente renacemos bajo la inalterable Ley de Consecuencia. Si todos estos grandes hechos y todo lo que ellos implican se pudieran inculcar a un crecido número de personas, de tal manera fermentaría esta levadura que cambiaría las condiciones en todo el mundo. Un hombre, Galileo, cambió el punto de vista del mundo relativo al sistema solar; y aunque nosotros no seamos más que algunos millares, ¿no será posible que ejerzamos alguna influencia sobre la opinión del mundo, sabiendo que esto es verdad?

Se dice a menudo que la gente no se interesa por los asuntos espirituales; que no quiere ni prestar oído; pero, en realidad, no es así. Concediendo que, de los cientos de millares que acudieron a escuchar a Billy Sunday, el notable evangelista, una buena parte se sintió atraída por la curiosidad o por espíritu de burla y escarnio, muchos y muchos miles había que sentían un fuerte deseo de algo que ni ellos mismos podían definir y que era el motivo que les impulsaba. Recientemente ha tenido lugar un debate entre un evangelista de New York y un abogado acerca del sujeto: “¿Dónde están los muertos?”

Este debate tuvo efecto ante un auditorio compuesto de muchos millares de individuos y duró tres días. Todas las localidades del vasto recinto estaban reservadas con antelación, y, si mal no recuerdo, muchos fueron los que no pudieron encontrar lugar de pie en la asamblea. No, no; el mundo busca algo y lo busca con todo su corazón apasionadamente y depende únicamente de nosotros, si queremos representar nuestro papel poniendo ante los ojos del mundo la explicación racional de la vida llegada a nosotros por mediación de los Hermanos Mayores. Gran privilegio es éste y aprovecharlo puede ser de gran ventaja.

Pero la cuestión es, ¿cómo? Permítame que les pregunte: ¿No admitirla su periódico un artículo ocasional que versara sobre la materia? Ciertamente que existen centenares de individuos en la Fraternidad capaces de escribir tales artículos. Podría constituirse un comité para recibir los artículos y proporcionarlos a los que los pidieran para su aceptación por los editores de los periódicos de, sus respectivas ciudades, proporcionando así a la Fraternidad Rosacruz un portavoz para sus enseñanzas por estos medios. Un articulo bien escrito es raramente rehusado, si se dispone del espacio necesario, pues los editores están muy satisfechos de ofrecer a su público algo que puede parecerles interesante, aunque sus simpatías estén muy alejadas del fondo del artículo.

¿Quieren algunos de los estudiantes que pueden escribir literariamente, hacer el favor de facilitarnos artículos sobre La continuidad de la Vida, y quieren aquellos que están deseosos de hacer que se publiquen tales artículos en los periódicos de su localidad el escribir aquí y registrar sus nombres con objeto de actuar en este sentido?

Dirijan su correspondencia en relación con esta idea al The Publicity Department (Departamento de Publicidad), Mt. Ecclesia. Ojalá, y así lo espero, que este llamamiento obtenga una calurosa respuesta.

 

CARTA Nº 56 a Los Estudiantes, Julio de 1915

Por: Max Heindel