Fundamentos sobre Enseñanzas Rosacruces Cristianas – Elsa M. Glover

Prefacio

El 24 de agosto de 2002, la Junta Directiva de la Fraternidad formó un Comité de Compromiso con la Comunidad del cual Elizabeth Ray era uno de sus miembros.

Ella compartió con la dra. Elsa Glover algunas de las sugerencias que el comité estaba considerando siendo una de ellas la creación de un libro introductorio, sencillo, corto, y económico, que proporcionara una comprensión básica de las enseñanzas rosacruces.

La Dra. Elsa M. Glover discutió el tema con Elizabeth Ray en cuanto al enfoque que se le podría dar al libro y posteriormente escribió lo que ella consideraba una introducción a las enseñanzas.

Así nació este folleto, escrito por la Dra. Elsa Margaret Glover, enviado a Charles Weber quien era editor de la revista Rays from the Rose Cross y quien posteriormente lo enviara a Allen Edwall, por esa época Presidente de The Rosicrucian Fellowship para que fuese convertido a formato de folleto.


ENSEÑANZAS ROSACRUCES BÁSICAS

  1. Preguntas

A medida que vivimos en el mundo físico vemos que nacen personas, y vemos a otros vivir y morir. ¿Qué pasa cuando nacemos, y que ocurre al morir? ¿Qué eventos ocurren en torno al nacimiento y a la muerte? ¿Hay alguna parte de nosotros que exista antes de nacer y que sobreviva después de la muerte? ¿Hay un Dios? ¿Si es así, cuál es la naturaleza de Dios? ¿Cuál es nuestra relación con Dios? ¿Tiene la Vida un propósito? ¿Realmente la gente se sale con la suya cuando actúa mal? ¿La gente cosecha lo que siembra? ¿La relación entre la creación y la evolución es irreconciliable? ¿Es posible obtener respuestas definitivas a preguntas como estas?

Las Enseñanzas Rosacruces tienen como objetivo suministrar información y enseñar métodos para obtener respuestas a estas preguntas tan importantes.

  1. Fuentes de información

Hay muchas vías a través de las cuales obtenemos información. Nuestros sentidos físicos nos permiten ver, escuchar, sentir, saborear y oler el mundo que nos rodea.

Los científicos han desarrollado instrumentos que pueden detectar cosas que nuestros propios sentidos físicos desconocen. Las radios y los televisores pueden detectar ondas de radio y de televisión que no podemos sentir. Los contadores Geiger pueden detectar emanaciones de materiales radiactivos que no percibimos directamente. Los microscopios y telescopios nos permiten ver cosas que son demasiado pequeñas o que están demasiado lejos para que podamos verlas directamente. Los científicos nos informan lo que han visto. Claro, los científicos a veces cometen errores. Pero cualquiera que se tome la molestia de obtener los instrumentos y aprender a usarlos puede verificar sus observaciones y conclusiones. Cuando muchos científicos independientes han comprobado algunas observaciones y conclusiones, el público en general tiende a creer lo que están diciendo.

Algunas personas han ampliado sus sentidos al punto en que pueden “ver” más que la mayoría de las demás personas. Esas personas pueden llamarse videntes, profetas, clarividentes, iniciados, maestros o chamanes. Pueden informarnos de lo que han visto. Y claro, a veces presentan informes falsos. Pero cuando muchos videntes independientes dan informes similares, podemos comenzar a sospechar que están viendo aspectos verdaderos de la realidad.

Sin embargo, para estar seguros de lo que es verdad, se recomienda que cada persona despierte su propia capacidad para percibir la Verdad por sí misma.

  1. La naturaleza del hombre.

El hombre es un espíritu que ocupa un cuerpo. ¿Cuál es la naturaleza de dicho espíritu? El espíritu tiene las propiedades de la conciencia, que son el poder de la voluntad, la creatividad y la capacidad de iniciar acciones. El espíritu también tiene vida eterna. Durante la vida en la tierra, el espíritu del hombre funciona en y por medio de un cuerpo físico para obtener experiencia. Cuando llega el momento de que el cuerpo muera, el espíritu abandona el cuerpo y continúa su evolución en los mundos espirituales hasta que llega el momento de retornar a otro cuerpo físico para ganar más experiencia.

  1. La naturaleza de Dios.

Si estudiamos el universo, podemos observar que se usó mucha sabiduría en su creación. La distancia de la Tierra al Sol y su revolución y rotación se combinan para crear un ambiente apropiado para las formas de vida en la Tierra. El ciclo del agua en la tierra le da a la vida en la tierra un suministro continuo de agua dulce. Nuestros cuerpos son maravillas de la ingeniería, con un enorme poder de resilencia ante los abusos y con la habilidad de reparar daños por sí mismo. Dios es el nombre que le damos al sabio Ser que planeó y puso en manifestación este maravilloso universo. La creación de Dios no ha terminado. Él todavía está trabajando dentro del universo a medida que evolucionas para el cumplimiento de Su plan.

  1. El objetivo de la evolución.

Nosotros como espíritus estábamos inicialmente unidos con Dios. En este estado sabíamos todo lo que Dios sabía. Teníamos la conciencia del Todo. Tan bueno como puede parecer, había un problema. No teníamos autoconciencia. Al no tener autoconciencia, no pudimos pensar “Lo haré”. Por lo tanto, no podíamos ejercer la iniciativa o la creatividad. Simplemente existíamos, como chispas de Luz todo – sabiduría.

Con el fin de permitirnos desarrollar la autoconciencia, Dios (y las Jerarquías Creativas que trabajaron con Él) nos ayudaron a construir cuerpos. Con los cuerpos que encierran nuestra conciencia, pudimos vernos y comenzar a aprender a ejercer nuestra iniciativa y creatividad. Sin embargo, la baja vibración de los cuerpos también nos separa de la conciencia del Todo. Así, ya no teníamos acceso directo a la sabiduría Divina. A menudo ejercitamos nuestra iniciativa y creatividad de manera tonta y destructiva, y como consecuencia nos infligimos dolor y sufrimiento a nosotros mismos.

Nuestro objetivo ahora es recuperar la conciencia del Todo mientras mantenemos la autoconciencia. Cuando hayamos logrado ese objetivo, seremos creadores sabios, y trabajaremos en armonía con el resto del universo.

  1. Los ciclos de la evolución.

Tendemos a tener la conciencia del Todo, pero no la autoconciencia cuando estamos por fuera de nuestros cuerpos (como cuando dormimos en la noche, o cuando estamos en los mundos celestiales entre vidas en la tierra). Tendemos a tener consciencia de nosotros mismos, pero no de la Conciencia del Todo, cuando estamos dentro de nuestros cuerpos (como cuando estamos despiertos durante el día durante nuestra vida en la tierra.)

Aprendemos a funcionar de manera autoconsciente y con conciencia del Todo simultáneamente, alternando entre estos dos estados. Cada vez que pasamos de la autoconciencia a la Conciencia del Todo, llevamos un poco de la autoconsciencia a la Conciencia Total. Cada vez que pasamos de la conciencia del Todo a la autoconciencia, llevamos un poco de la conciencia del Todo a la autoconciencia. Por lo tanto, nuestro ciclo entre estar despiertos y estar dormidos y nuestro ciclo entre la vida en la tierra y la vida en los mundos celestiales entre encarnaciones es lo que nos permite evolucionar hacia la fusión de nuestra autoconciencia con la Conciencia del Todo.

  1. Los métodos de evolución.

La vida en la Tierra es como una escuela. Aprendiendo a resolver los problemas que se presentan a lo largo de la vida, nos estimula a ejercitar y desarrollar nuestra auto-consciencia, el poder de la voluntad, el amor, la sabiduría, creatividad e iniciativa.

Estamos aprendiendo a mezclar la autoconciencia con la conciencia del Todo. Ya hemos visto cómo los ciclos alternos ayudan al proceso de fusión. Los agentes que ayudan a guiar nuestra evolución (llamados Ángeles Archiveros) dan a cada uno exactamente lo que necesita para su desarrollo. Nuestro trabajo en la vida es aprender a resolver los problemas que se nos presentan.

Por supuesto que a medida que surgen los problemas, a veces no actuamos sabiamente. Para ayudarnos a darnos cuenta de lo que está bien y lo que está mal, Dios ha instituido la ley que dice: “Lo que el hombre siembre, eso también cosechará”.

O, en términos sencillos “el que la hace la paga” Por lo tanto, cuando hemos lastimado a otros, eventualmente nos herimos a nosotros mismos. Cuando hemos ayudado a otros, finalmente sentimos la alegría que les hemos dado.

El hecho de que las personas cosechen lo que han sembrado no siempre es evidente en la vida cotidiana. Algunas personas parecen trabajar arduamente toda su vida y nunca son recompensadas. Algunos parecen cometer delitos y escapar de la detección y el castigo. Sin embargo, no todas las deudas se pagan durante esta vida. Se necesita la visión de un clarividente para poder seguir un espíritu en sus vidas anteriores para ver cómo las acciones pasadas dan cuenta de las circunstancias actuales.

  1. Retrospección

En la Escuela de la Vida, progresaremos mucho más rápidamente si podemos tomar conciencia de los efectos de nuestras acciones a diario, en lugar de esperar a que la ley natural nos llame la atención. Por lo tanto, se recomienda cada noche cuando nos retiramos a nuestras camas, relajar nuestros cuerpos revisar los eventos del día en orden inverso, de modo que veamos los efectos de nuestras acciones y luego las causas de esos efectos. Por lo tanto, podemos juzgar por nosotros mismos ante el tribunal interno si las acciones produjeron efectos deseables o no. En cada punto en que nuestras acciones afectaron a otros, debemos tratar de sentir la alegría o el sufrimiento que causamos en ellas. Cuando lo hacemos, estamos cosechando lo que hemos sembrado, y esto borra el registro para que no tengamos que enfrentarlo más adelante. Esto aumenta también nuestra autoconsciencia, nos ayuda a mejorar el carácter y nos enseña a comportarnos mejor.

  1. El Cristianismo

Cristo dio dos nuevos mandamientos: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente… Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22: 37,39) . Esto está en línea con nuestro objetivo de desarrollar la Conciencia del Todo. Cristo agregó: “Por esto todos los hombres sabrán que ustedes son mis discípulos, si se aman los unos a los otros” (Juan 13:35). Por lo tanto, nuestro objetivo es ser discípulos de Cristo.

Cristo también dijo: “Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que está haciendo su amo; pero os he llamado amigos, porque todo lo que oí de mi Padre os lo he dado a conocer” (Juan 15:15). En otras palabras, Cristo no actúa como un dictador que requiere la obediencia ciega de las personas. Más bien, sirve como amigo y consejero, dejando a las personas totalmente libres de elegir por sí mismas lo que harán o no harán. Solo tomando decisiones, las personas aprenden a ejercer su autoconciencia, voluntad, creatividad e iniciativa. Cristo también le dijo a la gente: “Ustedes son dioses” (Juan 10:34) y “Dejen que brille su luz” (Mateo 5:16). Ser un verdadero cristiano requiere que desarrollemos nuestros poderes creativos divinamente dados y dejar que nuestra luz brille para la elevación del mundo.

  1. Astrología

El universo es el cuerpo de Dios. Así como la sangre fluye entre todas las partes de nuestro cuerpo, también circulan varios tipos de energía entre todas las partes del cuerpo de Dios. Son estas corrientes de energía las que estudia el astrólogo.

Lo importante a tener en cuenta acerca de las corrientes de energía astrológica es que no obligan a nadie a hacer nada. El astrólogo no está haciendo predicciones sobre lo que sucederá. Más bien, simplemente describe a las personas las energías con las que tienen que trabajar. Lo que las personas hacen con estas energías es su elección. Nuestro trabajo en la vida es aprender a usar de manera constructiva las energías astrológicas que están disponibles para nosotros.

  1. Curación

Cristo encomendó a sus discípulos que predicaran el evangelio (la Verdad) y sanaran a los enfermos (Mateo 10: 7-8). La enfermedad proviene de quebrantar las leyes de la naturaleza. A medida que encontramos la Verdad, aprendemos a vivir en armonía con tales Leyes naturales, y así aprendemos cómo prevenir y curar enfermedades. A medida que aumenta nuestro amor por los demás, aumenta nuestro deseo de ayudar a los que necesitan sanación.

El método rosacruz de curación implica:

a) Ayudar a las personas a encontrar la Verdad para que puedan alinear sus vidas con las Leyes de la Naturaleza.

b) Generar energías curativas a través de la oración.

c) Hacer trabajo de curación por la noche (cuando estamos fuera de nuestro cuerpo físico) en grupos de Auxiliares Invisibles que trabajan en los planos invisibles bajo la dirección de los iniciados de la Orden Rosacruz (a veces llamados Hermanos Mayores).

  1. ¿Cómo podemos encontrar la verdad para nosotros mismos?

Primero necesitamos ser totalmente libres para buscar la Verdad. Para lograr esto debemos desprendernos de todas las ideas preconcebidas. La verdad puede no ser lo que inicialmente pensamos que es. También debemos desprendernos de nuestros deseos mundanos, porque la Verdad no es necesariamente lo que nosotros (desde nuestro punto de vista terrenal) queremos que sea. Debemos desvincularnos de seguir ciegamente a los demás y comenzar a buscar la Verdad dentro de nosotros mismos.

En segundo lugar, al igual que se necesita un estanque tranquilo para reflejar el paisaje circundante, también cuando buscamos la Verdad necesitamos hacer que nuestras mentes estén calmadas y en paz.

En tercer lugar, debemos buscar activamente la verdad. La búsqueda crea una fuerza atractiva (a nivel espiritual) que nos ayuda a atraer la Verdad que buscamos. Cristo dijo: “Buscad y encontraréis” (Mateo 7: 7).

Debido a que todavía estamos en el proceso de perfeccionar nuestras facultades, es deseable que podamos verificar que lo que creemos que es verdadero es, de hecho, verdadero. La verdad debe formar un todo unificado. Cada parte debe ser consistente con cada otra parte. Necesitamos comprobar si nuestras concepciones de la Verdad son coherentes. Si no lo son, hay algún error en alguna parte.

Otra prueba de la verdad es usarla y ver si funciona. Si nuestra concepción de la Verdad nos dice que un determinado curso de acción producirá buenos resultados, entonces podemos descubrir si esa concepción es verdadera siguiendo el curso de acción y observando a qué conduce.

  1. ¿Qué exige la Escuela Rosacruz de los estudiantes?

La respuesta es, nada. Max Heindel escribió en Cartas a los Estudiantes: “En la Fraternidad Rosacruz debe haber absoluta libertad personal”. En el Concepto Rosacruz del Cosmos, Heindel declaró que “El método Rosacruz del logro pretende, incluso desde el principio, emancipar al alumno de la dependencia de los demás, hacerlo autosuficiente en el grado más alto, para que pueda estar solo en todas las circunstancias y hacer frente a todas las condiciones. Solo uno que esté fuertemente preparado puede ayudar a los débiles”.

  1. ¿Qué exigiremos de nosotros mismos si queremos progresar?

De acuerdo con la concepción rosacruciana, si queremos ser sabios, debemos desear la sabiduría con la misma intensidad que un hombre que tiene bajo el agua desea aire. Debemos buscarlo con exclusión de cualquier otro objetivo en la vida. Debe ser nuestra única aspiración, de día y de noche. Además, “Debemos aprender la lección de trabajar para un propósito común, sin liderazgo; Cada uno de ellos es impulsado por el Espíritu de Amor desde adentro para luchar por la elevación física, moral y espiritual de todo el mundo”(Cartas a los Estudiantes).

  1. Curación

Cristo encargó a sus discípulos que predicaran el evangelio (Verdad) y sanaran a los enfermos (Mateo 10: 7-8). La enfermedad viene de desobedecer las leyes de la naturaleza. Cuando encontramos la Verdad, aprendemos cómo vivir en armonía con las Leyes de la Naturaleza y, por lo tanto, cómo prevenir y curar enfermedades. A medida que aumenta nuestro amor por los demás, deseamos cada vez más ayudar a aquellos que necesitan curación. El método rosacruz de curación implica

a) Ayudar a las personas a encontrar la Verdad para que puedan alinear sus vidas con las Leyes de la Naturaleza

b) Generar energías curativas a través de la oración.

c) Hacer trabajo de curación en la noche (cuando estamos fuera de nuestro cuerpo físico) en bandas de Ayudantes invisibles que trabajan bajo la dirección de los iniciados de la Orden Rosacruz (a veces llamados Hermanos Mayores).