Un Discurso en Pro-Ecclesia

Por Max Heindel

Un carbón no hace un fuego, pero donde un número de carbones se amontonan, el calor que está latente en cada uno de ellos puede encenderse en llama, emitiendo luz y calor y de acuerdo con esta misma ley de la naturaleza, nos hemos reunido aquí esta noche para que al concentrar nuestras aspiraciones espirituales para la curación y ayuda a nuestros semejantes que sufren, podamos con nuestra modesta participación aliviar el paño de la tristeza que ahora cubre sus vidas y acelerar el día del reino que está por llegar, en el que el sufrimiento y la tristeza habrán sido abolidos y donde incluso la muerte habrá dejado de tener dominio sobre los hombres.

Estamos celebrando estos Servicios de Curación en las noches, cuando la Luna se encuentra en un signo cardinal, porque es en estos momentos cuando la máxima energía cósmica es infundida en todo lo que comenzamos, con las mejores oportunidades para un resultado exitoso. Así nos estamos beneficiando de las fuerzas del universo, y el pensamiento es el vehículo que utilizamos para transmitir este poder curativo.

Pero antes de que este poder pueda ser transmitido, debe haber sido generado; y para hace esto eficazmente, debemos comprender con exactitud lo que es este método. Hay un dicho de Cristo que explica bien el asunto. Él dijo: “como un hombre piensa en su corazón, así es.” Este dicho va dirigido a la esencia del asunto, porque, aunque podamos profesar de boca que creemos ciertas cosas y así engañar a otros, sí, incluso a nosotros mismos, sólo cuenta lo que realmente creemos en nuestro corazón, lo que pensamos en el fondo de nuestros corazones. Si profesamos con nuestra boca que creemos en Dios, en vivir la vida, en hacer a los demás lo que es correcto independientemente de lo que nos hagan, y demás similares elevados estándares de conducta, aún podemos vivir una doble vida y ser hipócritas. Pero si realmente pensamos estas cosas desde el fondo de nuestros corazones, no será necesario declararlo. Cada acto individual de nuestra voluntad proclamará exactamente lo que pensamos en nuestros corazones y lo que creemos. La gente muy pronto descubrirá qué tipo de persona somos viendo nuestras acciones en lugar de estar escuchando lo que decimos.

Tengamos en cuenta que cada pensamiento es una chispa emitida por el Ego; que en el momento que nace, atrae a su alrededor cierto tipo de material adecuado a su naturaleza. Este pensamiento forma puede enviarse a otros para bien o para mal; pero eventualmente se produce una reacción en nosotros mismos, bien para lo bueno y mala para lo malo. Es un hecho real y no una mera cita poética decir que “el que la hace la paga”.  Cualquier persona que tenga la vista espiritual desarrollada ve alrededor de cada uno de nosotros una sutil atmósfera áurica coloreada según nuestra particular tendencia de pensamiento; Aunque, por supuesto, el color básico es determinado por sus características raciales y nacionales.

Si tenemos en nuestro corazón pensamientos de optimismo, de bondad, de benevolencia, de ayuda y de servicio, entonces dichos pensamientos gradualmente colorearán nuestro ambiente, en cierta manera, con la expresión clara de todas esas cualidades o nobles virtudes. Y como nuestros cuerpos son construidos por la mente esto produce como reacción sobre el cuerpo físico, salud y bienestar. Por eso las enseñanzas del Nuevo Pensamiento son verdaderas cuando afirman que de esta manera se logra la salud y la prosperidad; Aunque nadie que es realmente espiritual, nunca utilizaría estos medios para alcanzar la riqueza material; pues esto es simplemente otra manera de probar la verdad del refrán de Cristo de que, si buscamos primero el Reino de Dios y su justicia, todas esas cosas os serán dadas por añadidura.

El Profeta de Israel también dio esta garantía cuando dijo: “he sido joven y ahora soy viejo; pero nunca he visto la simiente del justo mendigando pan.” Es la ley del universo que si trabajamos con Dios entonces Dios se encargará sin duda de los Suyos de una manera material. “¿No se venden dos gorriones por una monedita? Sin embargo, aunque ninguno de ellos cae a tierra sin que lo permita el Padre celestial, ¿no valéis vosotros más que muchos gorriones?” Todos a través de la palabra de Dios tenemos la promesa de que mientras trabajemos fielmente, honestamente y con la mejor de nuestras capacidades, esforzándonos por las cosas del Reino, trabajando en Su viña, entonces Él se encargará de nosotros.

Uno crea sobre sí mismo una atmósfera áurica de ayuda, y de bondad por medio del servicio real; no es suficiente que deseemos ser serviciales, sino que debemos esforzarnos día a día para servir al máximo; debemos acostarnos cada noche cansados con la feliz conciencia de ser verdaderos servidores de Cristo. Pero cuando hacemos esto, nos daremos cuenta de que el mundo ha cambiado. Encontraremos en otras personas las mismas cualidades que poseemos, porque nuestra atmósfera áurica es como un vidrio a través del cual nosotros debemos mirar a todo el mundo. Todo el mundo es coloreado por nuestra propia aura, como si estuviéramos en una habitación con ventanas de vidrio rojo; el mundo exterior, árboles, casas y todo lo demás, parecería de color rojo. De hecho, vemos el mundo en el que estamos viviendo a través de esa atmósfera áurica, y si esta vibra con benevolencia y bondad nos encontraremos alrededor nuestro, personas benévolos y amables, ya que llamamos las mismas cualidades que nosotros expresamos, sobre el mismo principio científico cuando nosotros golpeamos un diapasón, se despiertan las vibraciones de los otros diapasones de tono idéntico y las personas que se encuentran con nosotros se sienten atraídas y responden invariablemente a lo que tenemos en nosotros mismos.  Por lo tanto, un hombre benevolente, como se ha dicho, siente la benevolencia y la bondad de los demás. Un hombre que tiene pensamientos malos y preocupantes, quien es pesimista y habitualmente tiene pensamientos de crueldad hacia otros invocará en ellos los mismos rasgos de carácter que él envía. Todos estamos vibrando a un cierto tono y el átomo simiente de nuestro corazón es la nota clave de nuestra existencia psíquica y de las vibraciones que salen de nosotros a través del mundo psíquico.

 Es de gran beneficio saber este hecho científico, para que podemos controlar nuestros pensamientos y a través de ellos todas las condiciones de la vida. Nos corresponde, por lo tanto, cultivar de manera habitual optimismo, amabilidad, benevolencia y bondad, para que podamos ser de mayor valor en el trabajo del mundo. Si no tenemos estas cualidades en algún grado, es imposible para nosotros hacer el trabajo que hemos venido a hacer aquí esta noche, es decir, ayudar y curar a los enfermos.

Miles de estudiantes en todo el mundo han concentrado aquí sus pensamientos durante el día como lo hacen todos los días cuando hay servicio de curación en la sede. Esta suma de pensamientos ahora flota sobre la Pro-Ecclesia, una fuerza poderosa. El emblema Rosacruz en la pared occidental es el instrumento o foco a través del cual vamos a enviarla al mundo. Tenemos allí la estrella dorada de cinco puntas y la cruz de cuatro barras. El cinco y el cuatro forman el místico número nueve, que es el número de Adam o humanidad. La cruz de blanco puro simboliza el hecho de que cualquier persona que desee convertirse en un ayudante de la humanidad debe purificarse de todo lo malo; y, sin embargo, aunque tratamos de hacerlo caemos una y otra vez, recordemos, no hay ningún fracaso excepto en renunciar a la búsqueda. Las siete rosas que decoran este símbolo son simbólicas de la sangre limpia.

Mientras que la humanidad y los animales que tienen sangre roja y caliente están llenos de pasión y deseos, la planta es desapasionada. La rosa roja, siendo el órgano generativo de la planta, es, por tanto, considerada como símbolo de la Inmaculada

Concepción, que tiene lugar cuando nace Cristo en su interior, limpiándonos de los pecados del pasado y santificando el trabajo del futuro. Este es el gran ideal hacia el que aspiramos; y concentremos nuestro pensamiento sobre la blanca rosa en el centro del emblema, que significa el corazón puro del Auxiliar Invisible. Oremos para que nuestros pensamientos  sean tan puros como esta rosa de modo que seamos capaces de generar pensamientos de pureza, fuerza y de ayuda y confiar en Dios a pesar de los desalientos. Por encima de todo, nosotros, cuando hemos hecho nuestra parte, confiemos los resultados a Dios, eliminando nuestra propia personalidad. Somos demasiado débiles para la batalla con las fuerzas cósmicas; pero Dios es omnipotente. No tratamos de cruzar el océano en un bote de remos, que es casi seguro que se inundará; pero si nos comprometemos a construir bien un gran barco, las posibilidades de sobrevivir son mayores a favor nuestro ante cualquier viento fuerte que nos pueda acosar. También es similar en el viaje hacia nuestra meta espiritual. Si nos empeñamos en nuestras propias fuerzas, somos muy propensos a caer, pero si nos encomendamos a Dios y a Él oramos pidiendo dirección, entonces encontraremos que nuestras posibilidades de éxito se incrementan enormemente. Y por oración no sólo refiere la oración de labios para afuera sino la oración de corazón. Como Emerson dice:

Aunque tus rodillas nunca se doblen,

Al cielo tus frecuentes oraciones son enviadas,

Y ya sean hechas para bien o para mal,

Son recibidas y siempre contestadas.